
Hay días de lluvia, en que, si bien complican el cotidiano,
tienen esa cadencia sutil, que acompaña, el ánimo, y las ganas…
No importa, mojarse, enfriarse…
Trae delicia en sí misma, y mientras disfruto, camino, despacio,
y me dejo mojar, de fondo gris plomizo,
y ese aire tajante en mi cara húmeda…
No importa.
Viene a mi mente, esas palabras de Victor Jara,
“ la sonrisa ancha la lluvia en el pelo, no importaba nada,
ibas a encontrarte con él, con él…
Y me veo así de 5 añitos, junto al disco de vinilo,
que gira, y gira en mi, años después,
con la misma intensidad,
y me pregunto,
que es el tiempo, en mi interior…
un chasquido de dedos, y una lluvia en la tarde de sábado…
y mi voz acompañando la lluvia.