domingo, 29 de julio de 2018

Presente


 Oscilo, y mientras me muevo,
entre mi oscuridad y mi luz, 
voy transitando sitios con espinas,
que me duelen.
Me duele silenciosamente,  callado.
Late en mí intenso.
Pienso que a la tierra que me sostiene,
que me da vida, también le duele.
Duele la indiferencia, mucho.
Violento, brutal.
Todo parece igual.
No es así.
Pareciera que no queda nada, y sin embargo
algo en mi interior me fortalece.
Me devuelve al sino.
Hay brillo.
Hay brote.

Me cuesta el hombre.
Sus luchas entre pares.
Confrontar sin parar.
De rojo, verde, violeta, celeste.

Nosotros y los otros,
los de arriba, los de abajo.
Separados divididos, enfrentados.
Los que no aceptan nada, los que aceptan todo.
Y a los que todo le da igual.

Me duele entonces.
Heridas en mi piel, en mi alma.
Lo ilusorio, lo que no es.
Confiar en lo genuino, lo profundo.
Asechadora, hacedora.
Con verdad, con amor.
Procesos y sucesos.
Evoluciones sutiles,
hacer sin decir.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

El hombre y sus confrontaciones eternas...
Cada día millones y millones de batallas que sólo llevan al odio y al dolor.
Un caos imparable.
Hay que refugiarse donde sea... en mi caso lo hago en la poesía.

Besos.

Ginebra dijo...

"Duele la indiferencia", citas en este estupendo poema y sí, es una emoción o sentimiento doloroso. Acostumbrarse a la injusticia y ser indiferente a ella, por ejemplo, es muy muy doloroso.
Un retrato estupendo de la realidad y/o actualidad global.
Besos

RECOMENZAR dijo...

Escribes bonito desde tu alma de poeta