domingo, 6 de noviembre de 2016

Janis

Hacia rato que venia enojada, años, en su joven historia personal, enojada.
Enojada con una madre sin respuestas, con un amor nunca cumplido. Ni las oportunidades ni las palabras, ninguno iba a darle una puerta para liberar.
Y conforme pasaban los años, el resentimiento iba creciendo más que ella.
Una niña, una niña que desea, que quería la vida.
Y ayer nomas hecha una fiera, la mirada filosa, pareciera vacía, provocadora e hiriente.
Primero la garra, ante cualquier gesto, ahorrando desilusiones, entonces lo único verdadero es la violencia, la furia y la desesperación, que conoce bien.
Lastimar, lastimándose, envenenándose en su lengua bífida, su vida.
Sin respuestas, sin poder recibir.
Sin cariño, sin abrazos de Amor.
Hacer de cuenta que, como si pudiera sostener, sostenerse desde ese viejo y conocido dolor.
Tapar todo, con cualquier grito, cualquier cosa que consiga.
Diluyendo el sentir, diluyéndose en los días, en los sueños, en una ciudad sórdida. 

Que no le deja ni un brillo en su cielo, solo noche infinita de soledad.

3 comentarios:

Chaly Vera dijo...

No entiendo, porque siempre habrá alguien que a uno lo quiera o lo entienda lo digo porque de muchacho no había eso en mi casa y lo encontré en la calle.

Abrazos

TORO SALVAJE dijo...

Hay millones de caminos que nacen desde la infancia y acaban desembocando casi todos en la infinita soledad... familia, amigos, amores, trabajos, estudios, hijos... todos son etapas que aparecen y desaparecen y luego... la infinita soledad.

Besos.

Fanny Sinrima dijo...

En realidad, hay días en que sabemos que estamos solos; otros días nos esforzamos en ignorarlo y se nos llena el corazón de alegría con una llamada, un saludo, un escueto mensaje... Y es que cada uno se atrinchera en su pequeño mundo y solo de vez en cuando asoma la cabeza al mundo de los otros.

Me ha gustado cómo escribes y lo que expresan tus letras.

Voy a seguirte con interés.
Saludos.