sábado, 3 de diciembre de 2016

Asecharse

Brillante tarde de sol, caminaba por la orilla del lago, mientras rumiaba mi idea de zambullirme, me resultaba tan tentador, y se veía extraordinariamente luminoso en su hondura.
Me quite la ropa; me animaba y desanimaba como una marea.
Él contraste climático del verano y el agua de deshielo.
De pronto recordé esa palabra, "acecharse" motivarse en extremo, ir, desafiar la rigidez que me condicionaba.

Inhale lentamente, y corrí.
Corrí chapoteando sin pensar, mas.
Tomé envión y me sumergí.
Sentí todo, el frío, la transparencia, el brillo solar ligeramente distorsionado,  el bosque que hacía de marco desde la profundidad, las altas cumbres, y la pequeñez latiendo en mi pecho. 
Casi dejando de sonar, esa vez creí que moría.
Quietud total, cerré los ojos, e hice pie, un impulso desmesurado me llevo a la superficie.
Una bocanada de aire resucitador me conmovió. 
Abrupta felicidad me transformó.
Claramente, hay cosas que hay que animarse a hacer

2 comentarios:

Fanny Sinrima dijo...

Más de una vez hay que sumergirse en los paisajes, en los lagos, en la frondosidad del bosque...todo eso nos depura el espíritu.
Gabriela, me ha gustado lo que escribes.
Un afectuoso saludo.
Fanny

TORO SALVAJE dijo...

Me dan ganas de irme ahora mismo a la playa y sentir eso...

:)

Besos.