miércoles, 26 de marzo de 2008






De pronto, recordé el vuelo,

la intensidad,
el vértigo,
que supo encender mi sangre,
supo impulsar mis sueños,
me permitió creer que el mundo
estaba en mi palma.

Hoy,
estoy tan lejos...
había olvidado, tal vez,
como retomar el aire,
para sobrevolar,
y reírme del mundo.

Quizás,
en el borde,
dejarme caer.

(volver abrir...)



3 comentarios:

RAÚL dijo...

está bien dejarse caer, aunque sea en planeo suave, un vuelo sin motor, en silencio, para que no se atoren las alas, por desuso.

M. dijo...

Los bordes son siempre atrayentes.

(Pero no es lo mismo volar que caer)

(Así que Lhasa...oh)


Besos...

Gabriela dijo...

si, es cierto, no es lo mismo, volar que caer...
Por ahora sólo me dejo caer...

Gracias a ti por Lhasa