lunes, 13 de septiembre de 2010

Lluvia en septiembre




Buenos Aires, septiembre.
La previa primavera, trae lluvias.
A mi me encanta, y  un amigo dice,
La lluvia lava…  Y es tan cierto!
Y pienso mientras vuelvo caminando bajo la lluvia,
hay que dejarse lavar
La gracia divina, que en su mesura genera vida,
Y en su locura la destruye.
Todo polar.
Y encontrar los medios.
El buen ojo para verse limpio
Y en todos los sentidos
Saber que necesitamos
Ser lavados!

5 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Que bueno.
Cuando llueve, cuando llueve fuerte y recio siempre pienso que la ciudad y nosotros nos purificamos.
Me encantan la lluvia torrencial.
Algo de eso debe haber.

Besos.

raúl dijo...

aquí pronto se irá espesando el cielo, para que otoño extienda su manto. me gusta este momento de transiciones lluviosas, purificantes.

GINEBRA dijo...

La lluvia si no es muy constante siempre es una maravilla de la naturaleza, como el sol y las nubes y todos los elementos climatológicos... la lluvia fina en los equinocios es muy esperada... Besos

DANI dijo...

Es curioso, a mi un día me salió escribir lo contrario "..la lluvia ya no limpia las penas..."

Me imagino que tendría un mal día, porque sigo pensando que es fantástico limpiarse bajo una tormenta.

Besos remojados

Pepe dijo...

La lluvia es así, no? No se puede hacer nada contra ella, cuando llueve, llueve y ya... Sólo podemos aprender a disfrutarla.
Para la próxima por ahí me armo un barquito de papel o telgopor, como cuando era chico, y lo persigo emocionado en su deriva por las zanjas del barrio. Pequeño y humilde placer será.