lunes, 19 de diciembre de 2011

Lunes

Me recuesto y caigo sobre mí, sobre mi peso, sobre  mis huesos.
Cambio mi ritmo para respirar, y me hundo más, voy hacia un lugar en mi que me provoca
y me atrae, es más profundo cada vez, es más intenso e interno.
A veces me da miedo... Voy captando mis sonidos, mi conciencia física,
de mi relación con el mundo, me relajo y caen a mil imágenes que durante el día guarde,
ni buenas ni malas, increíblemente intensas, con esa carga sensorial que suele atravesarme,
y dejarme en desconcierto.

Mi corazón estalla, siempre.
Más silencioso, más enorme, no sé.
Mis ojos, se hacen mar...
Y de pronto un cansancio fulminante me abate, quisiera salir corriendo, gritar.
Y dejarme caer en algún sitio.
Agua, aire, nadar, volar; todo cabe como posibilidad..Lo que me salva, saber quien soy.

Y de repente eso justamente es la mas absoluta soledad.
Esa conciencia directamente me libera.

7 comentarios:

Espérame en Siberia dijo...

¡Qué hermoso despertar de la conciencia entonces!

Te mando muchos besos, hermosísima.

TORO SALVAJE dijo...

No me gusta saber que tus ojos se hacen mar.
Yo los imagino como soles.

Besos.

raúl fdz pacheco dijo...

pero, esos procesos emocionales tan intensos no deben ser buenos para la salud! equilibrio.

Marilyn Recio dijo...

Profunda meditacion y despertar de conciencia. Un placer visitarte. Te sigo. Hasta muy pronto!!






Merry Kisimusi!!

Pepe dijo...

De repente, me desconcertó un poco este texto (por segunda vez). Una de las mejores cosas de la lírica es que uno la escribe y, después, cada persona que lo lee la hace suya por medio de su propio archivo de imágenes. Me llevo un álbum de gratas imágenes de tu soledad y tu conciencia entonces.
Abrazos querida!

Ricardo Miñana dijo...

Tus letras son excelentes Gabriela,
que estas fechas tan señaladas
tengas una ¡feliz Navidad!.
un abrazo.

GINEBRA dijo...

Volar es importante y sentirse liberada, pues igual.
Profundos sentimientos y bonitas letras.
Besos y felicidad para vos, señorita del Hemisferio Sur