lunes, 30 de enero de 2012


Endurecerse sin perder la ternura jamás.

6 comentarios:

Paulus dijo...

Eso me parece complicado... ojalá supiera cómo se hace eso (y otras mucha más cosas que me doy cuenta de que desconozco).

Hace unas pocas semans te habría dicho que lo que propones me parece peligroso, que hay cosas que a fuerza de curtirlo, lo endurecen a uno ...y mucho, pero que cuanto más duro uno se vuelve, más fácil es que la menor emoción que te haga entrar en resonancia y, en el mejor de los casos te arranque una lasca o, más verosímilmente, te parta en dos dejándote un borde liso y afilado.

Ahora mismo, sin embargo, dudo de hasta cómo me llamo, así que prometido queda: haré un intento a la menor oportunidad que surja.

Gracias por tus palabras el otro día.
Saludos.

TORO SALVAJE dijo...

No es nada fácil.
Ahí quien lo consigue.

raúl fdz pacheco dijo...

debajo del caparazón siempre está blandito!

JOAQUIN DOLDAN dijo...

bello y profundo

Laura dijo...

me dejaste dura. y esa foto es tan bella! me quedo por acá. que tengas un lindo día!

Pepe dijo...

He aquí una misión verdaderamente dificil... Seguimos intentándolo.