lunes, 18 de enero de 2010

Abrupta







Así como llegó, empezó a crecer, rápidamente, fue ocupando más espacio, desmedida, más y más. Excesiva. A su máxima expresión.  Una tarde presentí, y algo comenzó a empalidecer, abrupto como su crecimiento, llegó su envejecimiento.   De pronto, gris, silenciosa, distante, todo ese espacio ocupado, se torno de aire viciado y maloliente.   Tras esa naciente muerte iba yo.   Y en un chasquido cayó, y en cámara rápida, que liquidado por los gusanos.  No quedó nada.    El aire fétido, por unos días más, y luego, un enorme espacio vacío, muerto; donde supuestamente también habitaba yo













6 comentarios:

Claudia. dijo...

que triste. como florece se marchita

TORO SALVAJE dijo...

Espero que hoy sea otra cosa.

Besos.

raúl dijo...

desolador abrazo a la muerte. terrible.

GINEBRA dijo...

Vaya, me recordó a La Metamorfosis de Kafka... pero está muy bien el pequeño relato o la reflexión. Besos

JESUS y ENCARNA dijo...

vaya, acerté... bueno, te dejo mi abrazo y mis besicos, y no lo pensaré demasiado.
Muakis
Encarna

Pepe dijo...

A pesar de todo (con la velocidad incluso...)estás viva para contarlo...
Seguro dejo una gran marca (+ Y/O -) y una enorme enseñanza también!!!
Besos!!!