viernes, 23 de abril de 2010

Dicotomía

 
Y cuando vienen las tormentas, y arrecian,  de pronto, la conciencia de la fragilidad  lo transforma todo.  Pequeños, como hojas al viento… Me pregunto donde esta el libre albedrío, en esta evidente fuerza externa, así, sin más,  pareciera que cualquier acción, implica una fuerza extraordinaria.
Será que el amor incondicional, lo es?
Qué tan intenso debe ser?
Tan profundo?
La fragilidad será fineza? 
Tendrá fuerza motora?
Podré mirar claramente la tormenta, sin temer?
Pienso, siento.
Mi corazón tiene certeza, mi mente, no.

8 comentarios:

M dijo...

El corazon es intiuitivo, la mente no lo es. La mene gira enttorno a las ideas, mirandolas desde ángulos distintos, volteandolas, estirándolas, enrredandose en ellas, por esto a veces la mente nos engaña a nosotros mismos de tanta vueltas.

Sal de ti misma, obsérbate desde fuera, ponte en la piel de otro (pero sabiendo lo que tú sabes sobre tu corazón y tus sentmientos) y mirate desde la distancia.

El dolor es inevitable, el sufrimiento: una opción.

TORO SALVAJE dijo...

Hazle caso al corazón.
Siempre.
Siempre.
Siempre.

Besos.

DANI dijo...

Demasiadas veces el corazón engaña a la mente ;(

Besos impulsivos

Pepe dijo...

Hay un montón de estructuras mal armadas en esta tiempo que nos tocó vivir. Muchas veces me pregunto que sucedería si solo nos dedicáramos a disfrutar (?).
En palabras ajenas... "Si de principio hubiera aprendido a ser un animal, hoy tendría un unstinto noble a cambio de esta pena..."
Besos (que no falten nunca, y si son con lengua mejor!! je!)!!!

Espérame en Siberia dijo...

Casi siempre es al revés, ¿no? La mente es quien se encarga de las certezas y el corazón ni enterado.

Muchos besos, encanto.

raúl dijo...

siento, luego existo.

RICARDO MIÑANA dijo...

Interesante reflexion
feliz semana.

Espérame en Siberia dijo...

¡Muchas gracias por tus palabras, amorcito! Siempre será un honor recibirte en mi Blog.

Muchos besos :)