jueves, 22 de abril de 2010

Zapatos ajenos




Pensaba, en estos días, me cuestionaba, por el silencio que a veces me acompaña.  Y mientras caminaba entre la muchedumbre, tantas miradas, tantas historias, tan subjetivo todo.    Y cuando escuchamos,  y acompañamos en las vivencias, que difícil es  encontrar las palabras para decir.  A veces pueden ser tan hirientes, tan inciertas, no nos dan suficiente claridad el afecto, la amistad;    y tal vez, sin poder evitarlo, no estamos en los zapatos ajenos, simplemente es así.    Entonces, creo, vendrían mejor abrazos…  que tantas palabras.



3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No nos ponemos en la piel de los demás.
Ni ellos en la nuestra.
Es difícil convivir.

Besos y abrazos.

raúl dijo...

lo de "encontrar la horma de su zapato" ocurre rara vez en la vida (si es que llega a ocurrir), así que lo de meterse en zapatos ajenos se antoja muy complicado. un abrazo a tiempo vale más que mil palabras, claro que sí

DANI dijo...

Y besos eternos. Este mundo necesita más sensibilidad.

Besos queridos