martes, 31 de agosto de 2010

Mañana extraordinaria


Esta mañana, y antes que sonara mi desperatador,
Fausto, mi hijo menor,
se acerco y me leyó...


"Ocurrió en el tiempo de las noches largas y los vientos de hielo:
una mañana floreció el jazmín del Cabo, en el jardín de mi casa,
y el aire frío se impregnó de su aroma,
y ese día también floreció el ciruelo y despertaron las tortugas.
Fue un error, y duró poco.
Pero gracias al error,
el jazmín, el ciruelo y las tortugas
pudieron creer que alguna vez se acabará el invierno.
Y yo también.


Eduardo Galeano, del libro Las Palabras Andantes"


Y esta es para mi la felicidad, así, efímera,
y maravillosa.
Nunca dejarse de sorprender!!!!

7 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

:)

Delicioso.

Y Fausto ha estado genial.

Besos.

Mararía dijo...

Sobre todo efímera. Coincido con el comentario anterior: delicioso.

Tuky dijo...

Amo los jazmines. Es una flor muy importante para mi.
No sabés el placer que me dio leer estas palabras.
me endulzaron la mañana
Gracias

besos

DANI dijo...

Exacto, cada día es uno más, pero diferente ;))

Besos tímidos

Gustavo dijo...

Genial!! Le pusiste Fausto a tu hijo !! :-) (me imagino que por el Fausto de Goethe), cuando leí su nombre sentí una gran alegría. Fausto es el favorito de Dios, en la escena del comienzo de la tragedia, cuando Dios y Mefistófeles hacen su apuesta. Por supuesto, Mefistófeles perdió, y Fausto une el mundo material con el espiritual.
Si la Vida me regala la experiencia de concebir un hijo, Fausto creo que le pondría de nombre. Saludos! Un abrazo para tí! Gustavo.

raúl dijo...

aunque sólo sea por un instante, un amago, un prodigioso error. poder sentirnos felices es ser felices.

GINEBRA dijo...

Jajjajaja, sabía que tu primavera estaba por llegar. Hasta aquí me llegó a mí el aroma a jazmines... Besos