mientras nos queda la palabra, podemos acercarnos, desde lejos,
y en las mas diversas distancias, para sumar, y compartir las soledades,
y porque no, mezclarlas, y sentir que el mundo nos cabe en la palma de la mano
Estoy con pocos amigos y los que hay
suelen estar lejos y me ha quedado
un regusto que tengo al alcance de la mano
como un arma de fuego. La usaré para nobles
empresas: derrotar al enemigo– salud
y suerte–, hablar humildemente
de estas posibilidades amenazantes. Espero que el rencor no intercepte
el perdón, el aire
lejano de los afectos que preciso: que el rigor
no se convierta en el vidrio de los muertos; tengo
curiosidad por saber qué cosas dirán de mí; después
de mi muerte; cuáles serán tus versiones del amor, de estas
afinidades tan desencontradas,
porque mis amigos suelen ser como las señales
de mi vida, una suerte trágica, dándome
todo lo que no está. Prematuramente, con un pie
en cada labio de esta grieta que se abre
a los pies de mi gloria: saludo a todos, me tapo
la nariz y me dejo tragar por el abismo.
Voici donc les longs jours, lumière, amour, délire !
Voici le printemps ! mars, avril au doux sourire,
Mai fleuri, juin brûlant, tous les beaux mois amis !
Les peupliers, au bord des fleuves endormis,
Se courbent mollement comme de grandes palmes ;
L'oiseau palpite au fond des bois tièdes et calmes ;
Il semble que tout rit, et que les arbres verts
Sont joyeux d'être ensemble et se disent des vers.
Le jour naît couronné d'une aube fraîche et tendre ;
Le soir est plein d'amour ; la nuit, on croit entendre,
A travers l'ombre immense et sous le ciel béni,
Quelque chose d'heureux chanter dans l'infini.
Todavía no usé mi milagro de hoy
(que corta es la vida, mi amor!)
No voy a buscar mas consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez.
Te voy a buscar
en la oscuridad
Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si Dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde ésta vez se va a hacer…
Y mientras tanto el sol se muere
y no parece importarnos…
Mientras te quiero el sol se apaga
y si Dios queda en nada o no existe
te amaré mucho más.
Te voy a encontrar
en la oscuridad
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo vá a lograr
Cómo será andar solito allá en la muerte?
Ay! mi amor…ya sin vos…sin tu sueño…
Yo no sabría echarte de menos
(soy un ladrón que robó dolor)
y si te pierdo camino a casa
ya te dije esto antes…linda mía
…te voy a encontrar
te voy a buscar
y te voy a encontrar…
Esta mañana, y antes que sonara mi desperatador, Fausto, mi hijo menor, se acerco y me leyó...
"Ocurrió en el tiempo de las noches largas y los vientos de hielo: una mañana floreció el jazmín del Cabo, en el jardín de mi casa, y el aire frío se impregnó de su aroma, y ese día también floreció el ciruelo y despertaron las tortugas. Fue un error, y duró poco. Pero gracias al error, el jazmín, el ciruelo y las tortugas pudieron creer que alguna vez se acabará el invierno. Y yo también.
Eduardo Galeano, del libro Las Palabras Andantes"
Y esta es para mi la felicidad, así, efímera, y maravillosa. Nunca dejarse de sorprender!!!!
Pálido verdoso cielo, esboza ciertamente una claridad extraña, entre una llovizna indecisa e inconstante; lo veo desde mi ventana, y si bien a la multitud le incomoda la lluvia con estas características, a mi me produce un ancestral placer.
La certeza que ella lava al mundo, le devuelve el perfume, la humedad, tintineos y de alguna manera me permite sentir que soy parte de un todo; inmenso, y disfruto tanto más en cada gota, mis sentidos se liberan, y viene a mi un torrente de imágenes, que suelen acompañarme en mi universo, ese que me deja respirar entre la gente, y el bullicio.
Hacía un mes que no llovía y alrededor de esa ausencia aparecían rugosidades y tristezas propias del desierto. El aire fresco me obligó a buscar un abrigo, francamente sabroso; en verano, no me quejaba con frecuencia, pero hacía que añorara Abril, no sé bien en que momento de mi adolescencia adopté ese mes como propio, y hasta la sonoridad de la palabra me recrea otoños…
Y estos días, de delicias, siento que el mundo es demasiado extenso para permitir que la gente de este color mío se cruce, y estoy frente a mi ventana sola, no obstante no me apena mi compañía, he aprendido a lo largo de los años que uno es una multitud, en cada gama, en cada frecuencia es diferente, y en esa diversidad están nuestras bellezas, nuestra magia, la riqueza que nos va cruzando y nos mezcla con una agilidad singular y maestra, más aún aprendemos de cada gesto, y más tarde nos sorprendemos al mirarnos nuevamente a un espejo.
Las metamorfosis más diversas e impensadas; a veces se ven rápidamente, otras ni las queremos ver, todas allí dentro de ese envase dúctil, y único, sin embargo, a través de él se puede ver quien asoma, el que hoy está de turno.
Cuando llueve, sale de mi ese ser que amo, claro, casi luminoso; diría, salir afuera, y permitir que el cielo me bese el rostro y se deslice por mi pelo, me devuelve una imagen deliciosa de mi alma, ella se anima y sale también a beber, dedica una poesía que me mantiene luego en estado de éxtasis, y la certeza de esa sensación me permite subsistir en días mundanos, lejos de la lluvia y lejos del alma, cuando asoman otros, en mi.
No sé si hay quien sabe, quien siente estos detalles, tal vez sólo unos pocos, nos movemos entre estos mundillos, entre estos cielos, y luego más tarde, volver al sitio, saberse limitados, insensibles, y a veces en estado de ahogo, pero la certeza del cielo, nos hace ver luminosos juntos a ese que está dentro, y en este dejo de soberbia, salvable por la verdad más cierta, me enriquece. Dentro mío conviven tantos, que no se cuantos son, pero se conocen y de a poco han aprendido a tolerarse, y entender que no hay opción, la batalla interior, sin cuartel nos perjudica a todos, y después de serias batallas acordaron esta comunidad… Si ni siquiera pensar en esos días lejanos me da sosiego; pasar del fuego al hielo, brasa y brisa, supo consumir toda mi energía, y quedar exhausta, sin sentido, sin sino. Saber que cada batalla me trajo hasta aquí casi me permite justificarlo todo.
El demoledor transcurso de los días en estado de conciencia es el camino más escabroso, pero por lo visto y sentido, no hay otro, vamos armando según requerimos para saber ciertas cosas, que nos engrandecen aunque pasando por el ojo del tornado, certero el dolor siempre sabe cuándo y con qué intensidad clavar la daga, cuánta sangre necesita la bestia, y uno va, casi incondicional, a las manos del verdugo, y el con un placer de los dioses nos arremete sin piedad, y sabe por nuestro gesto que en nosotros ya hay sabiendas del dolor.
Pero la libertad no puede ser una inversión. La libertad es una aventura sin fin, en la cual arriesgamos nuestras vidas y mucho más, por unos momentos que no se pueden medir con palabras o pensamientos.
-No fue mi intención hablar como mercachifle al hacerle esa pregunta, don Juan. Lo que quiero saber es, ¿cuál podría ser la fuerza que impulse a un perfecto haragán como yo para que hiciera todo esto?
- La búsqueda de la libertad es la única fuerza que yo conozco. Libertad de volar en ese infinito. Libertad de disolverse, de elevarse, de ser como la llama de una vela, que aun al enfrentarse a la luz de un billón de estrellas permanece intacta, porque nunca pretendió ser más de lo que es: la llama de una vela.
Cuando abres un libro, del cual no sabes nada, te zambulles en él, y dejas que las palabras creen un mundo nuevo, para ti, en tu tiempo y forma. Vas viéndolo, y de un modo misterioso, eres parte, sólo tu. Eres cómplice con el autor, eres la trama también… así, simplemente, abres una puerta pero dentro tuyo. Y sin creer en la casualidad, era justo la que andabas buscando…
He usado martillos hechos de madera.
He jugado juegos con piezas y reglamentos.
He descifrado trucos en el bar, pero ahora te has ido. No he podido comprender porqué.
He comprendido acertijos y bromas sobre la guerra.
He entendido los números y para qué sirven.
He comprendido sentimientos y he comprendido frases,
¿Pero como pudiste ser arrebatado?
Y donde sea que hayas ido, y adonde sea que quizás vayamos.
No parece justo. Hoy simplemente desaparecer.
Tu luz reflejada ahora. Reflejada desde lo lejos.
Eramos simplemente piedras. Tu luz nos convirtió en estrellas.
Con la respiración pesada, los remordimientos se avivan.
Páginas pasadas y días que hubiésemos podido estar juntos,
Pero nos separában millas de distancia.
Cada pulgada entre nosotros se convierten ahora en años luz.
No hay tiempo para desperdiciar o ahorrar en la vida. Tenés que aprovecharlo todo.
Y donde sea que hayas ido, y adonde sea que quizás vayamos.
No parece justo. Aparentemente estás a gusto.
Tu luz reflejada ahora. Reflejada desde lo lejos.
Eramos simplemente piedras. Tu luz nos convirtió en estrellas.
Y donde sea que hayas ido, y adonde sea que quizás vayamos.
No parece justo. Hoy simplemente desaparecer. Tu luz reflejada ahora. Reflejada desde lo lejos.
Eramos simplemente piedras. Tu luz nos convirtió en estrellas
Esa fría tarde de invierno nos juntamos a tomar mate, en el pasto… medio helados, cierto… delicioso igual, y ahí sobre las hojas de mi árbol amado, nos tiramos a mirar el cielo…
El paso lento de unas nubes, y el contraste violento de amarillo y celeste, era un placer, tu cabeza pegada a la mía. Y mientras conversábamos, tuve un dejà vú… conocidísimo, y profundo, me sonreí, no dije nada, de pronto hubo menos palabras y más magia. Tu cabeza era la mía, sin perder individualidad. Ya había sido así. Era lo que somos, la misma cosa…en medio de una naturaleza generosamente cíclica, como nosotros mismo, sobre la madre tierra, tierra también nosotros, escuchando el latir del mundo, en el silencio delicado de ese presente eterno.