miércoles, 27 de febrero de 2008


Me puso en evidencia. Sólo frente a mi, pero no puedo negármelo.

Grave. Desaprobado. Prohibido. Absolutamente por eso delicioso.

Su fragilidad, su mirada limpia, frente a la ventana de la vida, esa necesidad voraz de volar y su vulnerabilidad.

Esa vibración que pocos tienen, esa inocencia provocando a mi bestia.

Capaz de tragarme su corazón de una bocanada, feroz mi león, siempre agazapado frente a la presa, esa que tiene divino tesoro, la ternura, esas manos, y el brillo del alma en sus ojos…

Quien pudiera lanzarse sobre la delicia de su boca sonriente. Su ingenuidad casi total. Rondar a la presa, olerla, desearla visceralmente, ese latir de poderoso corazón.

Mirar, observar y alejarme de nuevo, a mi guarida.

Mi precioso, sin embargo, no podría devorarte, pasarte por mi garra.

Tu dolor innecesario.

Mi voracidad maliciosa, está sin sino.

Mejor, tu libertad. Y envenenar mi terrible corazón, de todos modos no tiene remedio, enfermo de años, y amores sangrientos.

Mi piedad por ti, libera a mi antiguo victimario que sin ella devoró mi vuelo, mi alma, y después, el dolor transformó a la bestia.

Esa escasa humanidad, es hoy tu beneficio.

Y al fin y al cabo, ni tu Amor, podría libertarme ya de estas ancestrales cadenas.

4 comentarios:

RAÚL dijo...

"queda la música", decía aute.
"me queda la palabra", dices tú.
yo me quedo con los dos :)

Gabriela dijo...

Si gracias! Mejor sumar!
Un beso

M. dijo...

Demasiado triste Gabriela.
Vive.
Devora, desgarra, aun a traición si fuera necesario...pero vive.


No me pasa nada. Solo han sido malos días. Soy una persona de ánimo cambiante. Gracias por tus regalos musicales, me han gustado mucho, y por tu interés.
Por cierto también tengo curiosidad por ese nuevo blog tuyo aun en construcción. Creo que nos parecemos más aun de lo que piensas.

Besos.

Gabriela dijo...

Gracias, mil!
Tal vez debería...
Parecidos...delicioso.
besos