domingo, 24 de febrero de 2008

Percepción


Conciencia del ser, sumergida en las aguas frescas en el cálido verano, floto, y me dejo llevar por los sentidos, a ojos cerrados, disfruto claramente de todo, percibo en mi piel, la fresca densidad del agua, sólo a medio cuerpo, y floto en ella, la brisa refresca la superficie emergida, muy fresca, piel de gallina, y es delicioso igual, aprecio lo sutil, y lo reservo en mi memoria sensorial, para cuando haga falta.

Escucho también la brisa en las hojas, las hace murmurar, tintinean.

Apenas abro los ojos, y allí está, recortado en el cielo, el sol del mediodía, reluciente, y poderoso, tórrido, para mi, que amo el invierno, sobre mi piel, es brasa. Busco la sombra intermitente entre los árboles, igual el sol, llega, casi me ciega, igual agradezco, como no? Y esa fragancia dulce entre las flores tibias.

Todos mis sentidos, recreados, dándome, la abundancia y placer, cada uno y en conjunto, mi riqueza, mi dicha, ser tan conciente, me da alas, y despierto cada vez más.

Cuanto brillo, mi privilegio sensorial.

Casi se agita en mi espalda, y aleteo, en la piel.

2 comentarios:

M. dijo...

Haces imaginar todo. Muy buena descripción.

A veces, cuando me embargan sensaciones como las que relatas, en las que la belleza florece de las cosas simples, a veces, cuando la belleza me abruma y hace que tenga ganas incluso de morir, entonces es cuando siento algo etéreo, que todo lo abarca.

Creo de alguna manera que es Dios.

Me queda la palabra. dijo...

Ciertamente, también lo creo así...
Éxtasis para mi.
Y más que morir, hace que la vida sea espectacular! Aún después de los infiernos...
Gracias.